LOS BUENOS Y LOS MALOS, EL POPULISMO AUTORITARIO, Y LA GUERRA REDIVIVA

Alfonso Guerra expuso el viernes en Nueva York un discurso en el que elogió la
transición, pero responsabilizó a la derecha del deterioro actual de la democracia
española. En este discurso, recogido en el periódico "ABC" de ayer sábado 1 de mayo,
encontramos la contradicción esencial del PSOE y el problema radical del sistema
político actual de España. Reflexionemos sobre ello, pues es vital que desentrañemos
esta contradicción de una vez.

Dadas las circunstancias del país, uno no puede menos que estar de acuerdo e incluso
apoyar entusiásticamente la afirmación de que la Transición estuvo bien hecha, y que
la Constitución fue no sólo una Constitución, sino "el armisticio final de una
guerra entre hermanos". Pero esta afirmación loable se contradice con la idea de que
la derecha son los herederos naturales del franquismo y que por ello tienen que
condenar la dictadura. Porque esta exigencia no reconoce otra recíproca: la de que
el PSOE tiene que condenar el frentepopulismo que nos destrozó la República, provocó
la guerra civil y que hoy nos está hundiendo la democracia.

Los líderes republicanos (Azaña y Prieto entre los más relevantes) reconocieron sus
errores y responsabilidades y pidieron "paz, piedad y perdón", pero ahora va a
resultar que el PSOE repite los mismos errores y además está poseído por una buena
---y falsa--- conciencia de tal envergadura, que atribuye la culpa del fracaso de
la democracia actual a los adversarios, sin darse cuenta de que la renovación del
frentepopulismo, la alianza con los nacionalismos decididos a conseguir la
desintegración del país, y la coalición con los residuos nostálgicos de la
República, partidarios de poner el contador histórico a cero antes de su derrota en
la guerra civil, es lo que está hundiendo la democracia.

Porque ERC y PCE pasaron de ser los ganadores del bando republicano a perdedores de
la guerra y de la democracia actual, y buscan superar ese fracaso reconstruyendo su
antigua hegemonía frente al "armisticio" de la transición. Y el PSOE, que parecía
haberse renovado y recuperado el sentido de la Historia en los años setenta, vuelve
a las andadas del frentepopulismo, el largocaballerismo, el filocomunismo y el
populismo autoritario.

Y ese es el núcleo del fracaso actual de la democracia en España, que el PSOE ha
vuelto a revivir su peor tradición histórica, pero esta vez como farsa: la de un
partido que pretende encarnar las virtudes revolucionarias frente al adversario
reaccionario y lo único que está haciendo es transformarse en un partido populista,
inconsistente, demagógico y corrupto, similar a los Peronistas o populistas
latinoamericanos del PRI, sin otro rasgo de coherencia que el de la protesta
errática contra el sistema y la alianza con los enemigos de España y de la
democracia, rentable a corto plazo para el objetivo de obtener el poder, pero
nefasto para el interés general del país.

Y al haber internalizado estas posiciones erróneas en el terreno de las concepciones
y las estrategias políticas, el PSOE está conduciendo a España a la degradación de
su posición internacional, a su desintegración como país, al golpismo institucional
y al caos económico y social.

Es el PSOE quien debe renunciar a las alianzas frentepopulistas con los fracasados
de la memoria Histórica, admitir que puede perder el poder frente a sus adversarios
conservadores, como es propio de las democracias consolidadas y no bananeras, y
buscar un pacto de Estado con ellos para recuperar el rumbo perdido en la era
zapatética. No hay otro camino para salir del caos creado por la ceguera, la
soberbia, la incompetencia y el tarugismo de los gobernantes actuales.

Artículo de Luis Bouza-Brey del 2-5-10 (10:00 horas)