DEL ORGULLO A LA VERGÜENZA

DEL ORGULLO A LA VERGÜENZA

Luis Bouza-Brey (25-2-10, 11:30)

Me siento obligado a transmitirles mi estado de ánimo, pues creo que puede tener
algún significado general.

Hace años me sentía orgulloso de este país, pues creí que habíamos desempeñado bien
nuestra tarea histórica de aquel momento: habíamos realizado una transición pacífica
desde la dictadura a la democracia, influyendo en muchos países del Mundo para que
hicieran lo mismo, y por primera vez parecía que habíamos conseguido aprender de
nuestra historia a resolver los antiguos problemas e impulsar a España hacia la
civilización. Es cierto que el régimen de Franco había durado lo que su vida, pero
creí que, por pragmatismo, el pueblo había preferido no enfrentarse a lo que había,
en la esperanza de que duraría poco.

Hoy me siento avergonzado, pues creo haber percibido lo que había detrás de la
aparente fachada de moderación e inteligencia del pueblo español: lo que hay es un
alto grado de idiotez, en el sentido clásico de despreocupación o falta de
percepción del interés público. Un sector muy amplio de españoles se guían por
fidelidades irracionales a siglas partidarias o esquemas ideológicos y mentales
inamovibles y obsoletos, asimilando como propias las filias y fobias de
manipuladores cínicos e ineptos, que se limitan a formular sentencias retóricas
sobre la realidad con el objetivo único de copar el poder y mantenerse en él.

La prueba más palpable de lo que estoy diciendo es que muchos lleven seis años
tragándose la perversión del pacto del Tinell y su reproducción antidemocrática y
demagógica en diversas formas; que sigan aceptando ciegamente que los
etnonacionalistas representan los intereses de Euskadi, Cataluña o Galicia y
fomentando y permitiendo la corrupción, el robo y el engaño como sistema de
gobernación; o que continúen creyéndose a pies juntillas las mentiras de la bondad
moral de la izquierda, la maldad de la derecha o la heroicidad y patriotismo de las
sectas nacionalistas.

Estamos gobernados por mentirosos patológicos, adorados estúpidamente por multitudes
crédulas y fanáticas, incapaces de desvelar la farsa y percibir la realidad tramposa
que les infunden. España está introduciéndose nuevamente en el matadero histórico,
echando a perder ciegamente lo que tan exitosamente había comenzado. Quizá lo que
sucede es que este país no ha superado aún el nivel estructural y cultural de ser
una multitud de tribus aldeanas y grupúsculos sectarios, incapaces de percibir la
realidad, el interés general y las necesidades del conjunto.

Lo que digo podrá parecerles duro a algunos, pero lo que es duro de digerir es que
la mayoría del país se deje llevar al matadero seducida por la mentira permanente y
el cinismo interesado. Esa es la realidad, enmascarada por irreales actitudes e
ideas que visten de idealismo y entrega a los demás lo que no es sino cinismo,
oportunismo y egoísmo. El sistema está corrupto en el sentido más general, aquél que
significa la corrupción moral, institucional y política generalizada de la sociedad,
y no sólo ni prioritariamente la corrupción económica, que también.