Clemente Polo
17 diciembre 2008

Mala gesti贸n: recesi贸n y crisis
Clemente Polo
Catedr谩tico de Fundamentos del An谩lisis Econ贸mico
Universidad Aut贸noma de Barcelona
Nadie duda ya de que los bancos y las entidades financieras en los EEUU y la mayor铆a de pa铆ses europeos est谩n padeciendo graves problemas de liquidez y solvencia y de que sus econom铆as, que han registrado una brusca reducci贸n de las tasas de crecimiento del PIB en los 煤ltimos doce meses, est谩n a un paso de adentrarse en una recesi贸n cuya profundidad ning煤n experto se atreve hoy a pronosticar. Recesi贸n econ贸mica y crisis financiera global constituyen una mezcla explosiva e ins贸lita que el mundo desarrollado no padec铆a desde la Gran Depresi贸n. Por si hab铆a alguna duda sobre lo ins贸lito de la situaci贸n, ah铆 est谩n los err谩ticos diagn贸sticos de los responsables econ贸micos a un lado y otro del Atl谩ntico, y la improvisaci贸n, falta de transparencia e inconsistencias de los planes que han propuesto para afrontarla. Han jugado con fuego durante a帽os, y ahora quieren apagar el incendio desbocado volcando cientos y cientos de miles de d贸lares y euros de los sufridos contribuyentes, sin al parecer haber reparado en que el dinero tambi茅n arde.
Los graves problemas financieros y econ贸micos que padecen la mayor铆a de las econom铆as occidentales han surgido tras un largo per铆odo de crecimiento econ贸mico al que por primera vez se han sumado algunos de los pa铆ses m谩s populosos y pobres del planeta, como China e India entre otros. Esta prolongada fase expansiva, que ha abarcado con alguna breve pausa casi dos d茅cadas, ha terminado ocasionando fuertes alzas de los precios en los mercados de materias primas y alimentos, al mismo tiempo que las manufacturas producidas en las f谩bricas asi谩ticas iban inundando los mercados de los pa铆ses desarrollados y desmantelando sectores productivos que hasta hace algunos a帽os ocupaban a una parte significativa de la fuerza laboral menos cualificada. La respuesta de muchos pa铆ses occidentales a la amenaza de estancamiento o recesi贸n ha sido reducir los tipos de inter茅s para seguir alimentando el consumo de las familias y fomentando inversiones de dudosa rentabilidad a medio plazo. 驴El resultado? Unas econom铆as cada d铆a m谩s endeudadas, dependientes para mantener tasas de crecimiento aceptables de la inclinaci贸n de los inversores extranjeros a seguir financiando el crecimiento del consumo y la inversi贸n. En esta descripci贸n encajan, sin duda, EEUU y Espa帽a.
La combinaci贸n de una pol铆tica monetaria excesivamente laxa en EEUU a partir de 2000, el desarrollo de productos financieros dise帽ados para trocear y traspasar los riesgos a otras entidades financieras y las generosas calificaciones otorgadas por las entidades encargadas de valorar los activos, facilit贸 la asunci贸n de riesgos muy elevados por los bancos y su transmisi贸n a otras entidades financieras y complic贸 la tarea de los bancos centrales encargados de velar por la solvencia del sistema financiero. Los bajos tipos de inter茅s nominales -que en muchos casos resultaban negativos al descontar la tasa de inflaci贸n-, adem谩s de atizar el consumo y debilitar el ahorro de las familias, inflaban los precios de activos de larga vida, como las viviendas y las empresas. El c铆rculo vicioso lo cerraban los bancos comerciales e hipotecarios que prestaban alegremente dinero a las familias a tipos variables a muy largo plazo para adquirir viviendas y proced铆an despu茅s a titulizar las hipotecas concedidas, traspasando los riesgos a otras entidades financieras que los adquir铆an confiando en el prestigio de los bancos de inversi贸n y las agencias de calificaci贸n de riesgos. Tambi茅n las propias entidades financieras y las empresas no financieras encontraron muy rentable en esas circunstancias endeudarse para entrar en los mercados inmobiliarios o financiar sus planes de expansi贸n y absorci贸n, olvidando con frecuencia destinar una parte de sus beneficios corrientes a aumentar sus reservas o ampliar capital.
El resultado de todas estas irresponsabilidades ha sido una intoxicaci贸n masiva del sistema financiero internacional que ha puesto contra las cuerdas a numerosos bancos y entidades financieras en los EEUU, la UE y otros pa铆ses desarrollados. Las dificultades comenzaron a observarse en cuanto se dejaron sentir los efectos de la elevaci贸n de los tipos a partir de mediados del 2004 y los precios de los activos inmobiliarios se desplomaron en los EEUU a partir de 2006. La p茅rdida de valor de los activos hipotecados, origin贸 la quiebra e intervenci贸n de algunos bancos hipotecarios, de inversi贸n y aseguradoras a ambos lados del Atl谩ntico y puso bajo sospecha la solvencia del sistema financiero internacional. Esta circunstancia, sumada a la certeza de que el largo ciclo expansivo hab铆a llegado a su fin en muchos pa铆ses, llev贸 a los inversores individuales e institucionales a vender masivamente sus activos para evitar p茅rdidas, provocando el desplome generalizado de las cotizaciones y convirtiendo en colosales galer铆as lo que hasta ese momento eran grietas en los balances de los bancos y otras entidades financieras, empresas no financieras y familias.
La gravedad de la situaci贸n a comienzos del oto帽o requer铆a la actuaci贸n urgente y coordinada de los principales bancos centrales y gobiernos para restablecer la confianza en el sistema financiero. Hab铆a que evitar a toda costa que los ciudadanos, perdida la confianza en la solvencia de los bancos, acudieran en masa a retirar sus dep贸sitos y les obligaran a cerrar sus puertas en cuesti贸n de horas. La medida adoptada por la UE de garantizar los dep贸sitos inferiores a 100.000鈧 鈥搖na cifra bastante inferior a los 200.000$ garantizados a los depositantes en los EEUU- ha ido en la direcci贸n correcta, aunque se ha quedado corta, pues con la elevada incertidumbre existente la garant铆a deber铆a cubrir el montante total de los dep贸sitos, para evitar que las familias y empresas los troceen entre varias entidades o decidan esconder su dinero bajo el colch贸n, como parece indicar el reciente auge de ventas de cajas fuertes. Asimismo, los pa铆ses de la UE deber铆an garantizar el funcionamiento del sistema de compensaci贸n interbancaria para alejar el temor a que la posible insolvencia de una entidad pueda generar impagos cuando se aceptan medios de pago emitidos contra ella.
Resueltos los problemas m谩s urgentes del sistema financiero, 驴c贸mo se deber铆a afrontar la m谩s delicada cuesti贸n de la falta de solvencia de algunas entidades financieras? Ya he indicado que la mayor铆a de las entidades financieras, empresas no financieras y familias est谩n necesitadas de capital para cubrir la diferencia entre el valor de sus pasivos y activos. La tarea m谩s urgente ahora es recapitalizar las entidades financieras para que las empresas no financieras y familias puedan encontrar financiaci贸n y no se paralice actividad econ贸mica. Comprobada la escasa disposici贸n de los inversores privados -los Bancos de Am茅rica y Santander y Warren Buffet constituyen las 煤nicas excepciones a la regla- a adquirir acciones de entidades sobre cuya solvencia hay dudas razonables, la mayor铆a de los economistas acad茅micos, incluidos varios premios Nobel, han apostado por que sea un fondo p煤blico financiado con emisiones de deuda quien inyecte el capital necesario.
Frente a la compra masiva de activos dudosos a precios inflados por la que apostaba inicialmente el Plan Paulson -y tambi茅n el plan de 50.000 millones de euros aprobado por el gobierno espa帽ol-, la capitalizaci贸n de las entidades mediante la adquisici贸n de acciones preferentes presenta dos ventajas importantes: las transacciones se realizan a precios observables y los contribuyentes coparticipan en los beneficios futuros que obtengan las entidades. Su principal inconveniente reside en que el rescate quiebra una m谩xima esencial para el buen funcionamiento del capitalismo: quien cosecha los beneficios debe soportar las p茅rdidas. Resultar铆a peligroso que los gestores de entidades financieras recibieran hoy el mensaje de que su gesti贸n irresponsable del riesgo se puede solucionar inyectando capital p煤blico aportado por los sufridos contribuyentes. 驴Qu茅 ocurrir铆a si las empresas de seguros no investigaran los incendios? Que muchos asegurados prender铆an fuego a sus propiedades. Para evitar el riesgo moral que la iniciativa conlleva, la capitalizaci贸n p煤blica de las entidades deber铆a ir acompa帽ada de una investigaci贸n exhaustiva de la gesti贸n realizada por sus ejecutivos en los 煤ltimos a帽os y la determinaci贸n de responsabilidades por su descapitalizaci贸n.
La informaci贸n publicada al respecto cifraba en 145.000 millones de d贸lares los sobresueldos percibidos por los empleados de cinco entidades financieras estadounidenses entre 2003 y 2007 y en 19.700 millones los que abonar谩n tres de ellas, todav铆a en pie en 2008 (1). Estos sobresueldos suponen el 23,5 por ciento de los 700.000 millones de d贸lares que contempla el plan de rescate aprobado por el Congreso de los EEUU. Resultar铆a un cruel sarcasmo que mientras miles de familias pierden sus viviendas y las empresas cierran sus puertas o reducen sus plantillas, el gobierno de EEUU y los gobiernos europeos dedicaran cientos de millones de d贸lares y euros a capitalizar las entidades financieras responsables del desaguisado, sin emprender acciones legales contra los responsables de su descapitalizaci贸n. No ha faltado, por cierto, quienes han apuntado que el plan Paulson se ha dise帽ado para salvar el pellejo de sus amigos de Wall Street en una de cuyas empresas, Goldman and Sachs, el propio Paulson labr贸 su inmensa fortuna personal en los a帽os de vacas gordas.
De muy desafortunada cabe calificar la iniciativa del Gobierno espa帽ol que comparte con el plan inicial de Paulson, el secretismo 鈥搉o se conocer谩n los nombres de las entidades beneficiarias del plan de rescate hasta pasados cuatro meses- y el compromiso de adquirir con dinero de los contribuyentes activos de las carteras de las entidades financieras. La 煤nica diferencia apreciable con el plan Paulson es que el Secretario del Tesoro de EEUU ten铆a la honestidad de reconocer que los activos que se iban a adquirir eran problem谩ticos (troubled assets), en tanto que el Gobierno espa帽ol enmascara su actuaci贸n calific谩ndolos de 鈥渕谩xima calidad鈥 para tranquilizar a la opini贸n p煤blica. 隆El PSOE se ha atrevido incluso a reescribir el cuento de la lechera y antes que el Gobierno abra la boca ha calculado cu谩ntos cientos de millones ganar谩 el Estado con la operaci贸n! Lo cierto es que el Gobierno va a adquirir activos de dudosa calidad a precios sobrevalorados 鈥搉ing煤n inversor privado est谩 dispuesto hoy a comprarlos a esos precios- para insuflar a algunas entidades en apuros capital a coste cero o muy bajo. No tengo ninguna duda de que si los recursos provinieran de sus patrimonios privados, los responsables del Ministerio de Econom铆a y Hacienda (MEH) se lo pensar铆an dos veces antes de dedicarlos a comprar activos de entidades bajo sospecha. Sobre todo cuando, como ya hemos indicado, hay otra forma alternativa de capitalizar esas entidades -adquiriendo sus acciones, cambiando a los gestores actuales y exigi茅ndoles responsabilidades por su gesti贸n pasada- m谩s transparente, menos costosa para el contribuyente y m谩s acorde con la regla de oro del capitalismo.
El plan de adquisiciones de activos de 鈥渕谩xima calidad鈥 se complementa con el compromiso del Gobierno de destinar otros 100.000 millones de euros a avalar la deuda emitida por las entidades financieras hasta diciembre de 2009. 驴Por qu茅 tenemos los contribuyentes que avalar la deuda de entidades que han obtenido enormes beneficios en la pasada d茅cada? 驴No ten铆amos, seg煤n el MEH y el gobernador del Banco de Espa帽a, uno de los sistemas financieros m谩s solventes del mundo? Lo que en verdad tenemos son bastantes entidades financieras muy endeudadas, incapaces de hacer frente a los vencimientos que habr谩n de afrontar en los pr贸ximos meses. Puede ser que los activos de algunas de esas entidades sean de la 鈥渕谩xima calidad鈥, como nos dice una y otra vez el Gobierno, pero los inversores privados no parecen muy dispuestos ni a adquirirlos voluntariamente, ni a refinanciar la deuda de esas entidades.
En 茅ste, como en tantos otros asuntos, el Gobierno est谩 actuando con la ligereza y falta de responsabilidad t铆pica de quienes apuestan con dinero ajeno. El Gobierno no ha anticipado una recesi贸n que cualquier analista independiente consideraba inevitable desde hace a帽os (2). 驴Se acuerdan Vds. del plan de dinamizaci贸n de la econom铆a que present贸 el MEH en febrero de 2005, al inicio de la legislatura anterior a bombo y platillo? 驴D贸nde est谩n los informes trimestrales de seguimiento del impacto de las 100 medidas adoptadas para cambiar el obsoleto modelo de crecimiento basado en el ladrillo? Av铆senme si encuentran uno. Al final prim贸 la autocomplacencia y la inacci贸n (y otras cosas peores) durante los cuatro a帽os siguientes y se mantuvo el modelo inalterado hasta que revent贸 con el repunte de los tipos de inter茅s.
El inevitable fin del modelo de crecimiento espa帽ol basado en un nivel de endeudamiento insostenible a medio plazo y un tama帽o excesivo del sector de construcci贸n, se ha complicado con una crisis financiera cuya extrema gravedad el Gobierno ha tardado bastantes semanas en reconocer. No hay nada que temer, repet铆an los responsables econ贸micos del gobierno, los problemas est谩n al otro lado del Atl谩ntico y allende los Pirineos: 鈥淪pain is different鈥. Finalmente, el Gobierno ha optado por afrontarla indirectamente, adquiriendo activos sobrevalorados de las entidades financieras con problemas, avalando sus futuras emisiones de deuda, manteniendo a sus actuales gestores y hurtando informaci贸n al contribuyente sobre las operaciones de salvamento realizadas. Se van, en suma, a dedicar ingentes cantidades de dinero p煤blico a encubrir la mala gesti贸n de algunas entidades financieras y a paliar las consecuencias de los excesivos riesgos por ellas asumidos durante la 茅poca de bonanza, cuando lo que la econom铆a necesita con urgencia en estos momentos es inyectar capital en las entidades con problemas para restablecer la confianza en el sistema financiero. Para ello, se necesita aprobar un paquete potente de est铆mulos fiscales y aumentos del gasto p煤blico productivo, no la pedrea adelantada de 8.000 de euros concedida a los Ayuntamientos para financiar obras improvisadas en un mes, que detengan la espiral recesiva, impida que contin煤en deterior谩ndose el valor de los activos en los balances de las entidades financieras y mejoren la productividad de nuestraa econom铆a.
(1) Estas entidades son Goldman Sachs, Merryl Lynch, Morgan Stanley, Lehman Brothers y Bear Stearns. Las dos 煤ltimas han quebrado.
(2) V茅ase, por ejemplo, mi art铆culo 鈥淎horro, inversi贸n y saldo de operaciones corrientes鈥 publicado en el Informe Econ贸mico y Social de las Islas Baleares, 鈥淪a Nostra鈥, mayo de 2005. Una opini贸n similar la expres贸 recientemente el ex-gobernador del Banco de Espa帽a L. A. Rojo en la entrevista publicada en El Pa铆s el 19 de octubre 2008.

Publicaci贸n del art铆culo en web ACP
Por la calidad de su contenido y con el permiso del Sr. Clemente Polo, hemos procedido a publicar 茅ste y el art铆culo sobre las mentiras de los pol铆ticos en la web de ACP.
Gracias,
Antonio-F. Ord贸帽ez