Luis Bouza-Brey (20-7-10, 23:00 hs.)
Cataluña y Euskadi son plurinacionales de forma estructural. Hasta ahora los
nacionalistas huyen de asumir esa realidad plurinacional propia escudándose en
afirmar la plurinacionalidad de España. Si algún día fueran independientes tendrían
que abandonar esa comodidad y enfrentarse a su propia realidad plurinacional. Por
eso no se puede utilizar la excusa de la falta de reconocimiento plurinacional en
España para tratar de confundir federación, que significa reforzar los lazos de
unión desde la diversidad, con confederación, que implica abrir las puertas a la
disolución del Estado.
Decía el maestro Mitxelena, con la pasión que le caracterizaba, que las cuestiones
semánticas, tantas veces declaradas sin importancia, eran lo más importante para la
lengua. En su naturaleza comunitaria radica que cada individuo no pueda disponer
arbitrariamente de ellas.
En torno al nuevo Estatuto catalán, a la sentencia del Tribunal Constitucional y a
la respuesta de la clase política y mediática catalana, ha aparecido la afirmación
de que con esta sentencia se ha cerrado la puerta al desarrollo de la España

Cuba, como todo el mundo sabe, está gobernada por un régimen comunista, al igual que China, Corea del Norte o Birmania. En estos países se han cometido algunos de los atentados más atroces y sangrientos contra la libertad. Durante años han sido lugares donde se ha reprimido, encarcelado, torturado y asesinado a millones de personas, por el simple echo de pensar diferente. Venezuela, va por el mismo camino. Su democracia está siendo reducida a escombros por un sátrapa con aspiraciones a caudillo americano, al que no le tiembla el pulso a la hora de decretar el cierre de medios de comunicación no afines a su régimen, un claro indicio de lo que vendrá después. No contento con ello, intenta esparcir el veneno de su revolución bolivariana por toda Sudamérica, apoyando a grupos terroristas de extrema izquierda y desestabilizando los países de su entorno.